La iniciativa

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Avilés Cultural > La iniciativa
La creación cultural se consolida como una actividad estratégica en su doble condición de incentivo a la activación económica y como desarrollo del valor identitario de la ciudad.

Avilés tiene un compromiso con los creadores culturales, facilitando la generación de sinergias y la relación y el intercambio entre artistas de diferentes disciplinas.

Esta herramienta pretende ser una red de networking  además de articular un canal para promocionar los proyectos de los creadores y acercar la cultura a toda la población.

Desde sus orígenes medievales, la historia de Avilés ha sido un contínuo devenir de cambios sociales y culturales. La concesión del Fuero de la Villa en 1805 por el Rey Alfonso VI marcó el nacimiento de Avilés como ciudad, a la vez que supuso importantes beneficios sociales y económicos y el inicio de una incipiente actividad comercial, cuya principal industria era la explotación de las salinas litorales entre la ría del Nalón y la ría de Avilés.

A partir del siglo XII Avilés se convirtió en uno de los puertos más importantes del Cantábrico, en la segunda ciudad más importante de Asturias después de Oviedo. A finales del siglo XIII, la ciudadela medieval fortificada de Avilés ya mantenía una población de más de mil habitantes, cuyo principal edificio era la Iglesia de San Nicolás de Bari, alzándose extramuros el poblado de pescadores y marineros de Sabugo. La villa medieval se configuraba en torno a la calle de La Ferrería , principal entrada a la ciudad, la calle de La Fruta y la pequeña calle del Sol, rodeadas de una muralla con cinco puertas. Del siglo XIV destacan joyas como la Capilla de los Alas, la Iglesia de los Padres Franciscanos y el Palacio de Valdecarzana, el edificio civil más antiguo de Avilés.

El posterior crecimiento de la ciudad llevó a su expansión más allá de las murallas dando origen a la Plaza de España con sus palacios, el de Ferrera y LLano Ponte así como la actual casa consistorial, el primer edificio moderno de la ciudad, sin olvidarnos del Palacio de Camposagrado uno de los mejores ejemplos del barroco asturiano.

Nacen las calles de Galiana y Rivero, las de más sabor de la ciudad, con sus singulares soportales, el elemento arquitectónico más característico de Avilés. El casco histórico está declarado Conjunto Histórico Artístico.

La llegada del tranvía, el alumbrado público, la creación de la Junta de Obras del Puerto marcó la transición de la vieja villa de artesanos y comerciantes a una ciudad burguesa donde los indianos se convirtieron en los primeros mecenas de la ciudad, favoreciendo en gran parte a la transformación de Avilés, no solamente gracias a los intercambios comerciales, sino también a través de la construcción y financiación de palacios, escuelas o el conjunto histórico que conforma el cementerio municipal de La Carriona.

 

La culminación de la transformación y la creación de una ciudad burguesa y moderna llegó con la inauguración, en 1920, del Teatro Palacio Valdés. En aquel momento, la ciudad supo crear una personalidad que giraría alrededor de tres inseparables constantes: América, el progreso y la cultura.